miércoles, 14 de marzo de 2018

¿Qué es seguridad humana?

Antecedentes

De la seguridad centrada en el Estado a la seguridad humana

De previo a la creación de la Organización de las Naciones Unidas, el concepto dominante de seguridad estaba centrado en el Estado y en los principios de la soberanía estatal, como fue articulado por el Tratado de Westfalia de 1648 y cuyas reminiscencias aún se mantienen.

Los temas de seguridad giraban en torno a la integridad territorial, la estabilidad política, los arreglos militares y de defensa y las actividades económicas y financieras relacionadas[1]. Se entendía que los Estados perseguían el poder, lo cual implicaba el triunfo de uno de ellos como resultado de la derrota del otro. Según estas ideas tradicionales, el Estado monopolizaría los derechos y los medios de proteger a los ciudadanos, se establecería y ampliaría el poder del Estado y su seguridad con el fin de entronizar y mantener el orden y la paz[2]. La historia ha demostrado que la seguridad del Estado no necesariamente es la seguridad de las personas y las dos guerras mundiales han sido claro ejemplo de ello.

En la Declaración Universal de Derechos Humanos de 1948 se proclama que “la libertad, la justicia y la paz del mundo tienen por base el reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana”, con lo cual se establece claramente la centralidad del ser humano. La Declaración afirma, además, que “el desconocimiento y el menosprecio de los derechos humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la humanidad y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre (sic), el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias”.

Las frases “libertad del temor y libertad de la miseria”, incorporadas en la Declaración, fueron utilizadas por primera vez por el Presidente de Estados Unidos Franklin Delano Roosevelt en su discurso ante el Congreso del 6 de enero de 1941, en el cual enumeró las cuatro libertades que guiarían el acercamiento de Estados Unidos al mundo: la libertad de expresión, la libertad de culto, la libertad de la miseria y la libertad del miedo. Posteriormente, la libertad de la miseria y la libertad del miedo fueron mencionados en la Carta del Atlántico suscrita el 14 de agosto de 1941, por el Primer Ministro de Gran Bretaña Winston Churchill y el Presidente de Estados Unidos Franklin D. Roosevelt. Estos conceptos, a criterio de Edward Stettinius Secretario de Estado de Estados Unidos de ese entonces, serían los componentes integrales de la estrategia de paz de las Naciones Unidas: “La batalla por la paz debe ser librada en dos frentes. El primer frente es el de la seguridad, en el cual vencer significa conquistar la libertad para vivir sin temor, y el segundo es el frente económico y social, en el cual la victoria significa conquistar libertad para vivir sin miseria. Sólo la victoria en ambos frentes puede asegurarle al mundo una paz duradera”[3].

Estas son las bases para la reconceptualización del concepto de seguridad, el cual ya no se fundamenta en las nociones de soberanía, territorialidad y poderío militar que fueron tradicionales, sino en lograr la libertad del miedo y la libertad de la necesidad o de la miseria. También son las bases para el establecimiento del derecho de los derechos humanos. Ambos tienen como raíz común la búsqueda de la dignidad humana.

No obstante, la guerra fría, período que siguió a la Segunda Guerra Mundial, reforzó el concepto de seguridad centrado en el Estado, con el agravante de la amenaza de un ataque nuclear por parte de cualquiera de las potencias contendientes.

En América Latina se impuso la doctrina de la seguridad nacional y los países de la región, con algunas excepciones, vivieron las épocas más difíciles de su historia, con sangrientas dictaduras, irrespeto de los derechos humanos y la imposición de sistemas totalitarios. El concepto de seguridad fue asociado a esta noción de seguridad nacional.

No obstante, una serie de informes producidos en el seno de Naciones Unidas trataron de conceptualizar una noción más amplia de seguridad[4]:
  • A mediados de la década de los setenta el G77 estableció conexiones entre el subdesarrollo y la seguridad;
  • En 1980 se estableció la Comisión Independiente Norte/Sur (conocida como Comisión Brandt), que argumento que la erradicación del hambre y de la desigualdad eran parte de la paz.
  • En 1982, la Comisión Independiente sobre Desarme y Seguridad (Comisión Palme), se refirió a la moralidad en las relaciones internacionales.
  • En 1987, el informe de la Comisión Mundial sobre Desarrollo y Medio Ambiente (Comisión Bruntland), se enfocó en la relación entre el medio ambiente y los conflictos.
  • En 1990, la Comisión Sur (presidida por Julius Nyerere) señaló entre las causas de la inseguridad la pobreza, los peligros ambientales, los déficits de democracia, la desindustrialización.
Por otro lado, a la Declaración de los Derechos Humanos de 1948 se le suman nueve instrumentos universales, que cimentan el marco jurídico-conceptual de los derechos humanos: universales, transnacionales, irreversibles, indivisibles y progresivos. Estos instrumentos son:
  • Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación Racial (1965);
  • Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966);
  • Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966);
  • Convención sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer (1979);
  • Convención contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes (1984);
  • Convención sobre los Derechos del Niño (1989);
  • Convención Internacional sobre la protección de los derechos de todos los trabajadores migratorios y de sus familiares (1990);
  • Convención Internacional para la protección de todas las personas contra las desapariciones forzadas (2006);
  • Convención sobre los derechos de las personas con discapacidad (2006).
En los años noventa, las Naciones Unidas con el impulso de los siete primeros instrumentos ya citados, que ya habían sido adoptados en ese momento, va sentando las bases para la conceptualización de la seguridad humana.

El Informe sobre Desarrollo Humano de 1994

El Informe de Desarrollo Humano de 1994 constituye, en este sentido, un punto culminante, donde se señala que “…la seguridad humana no significa ya contar con salvaguardias cuidadosamente erigidas contra la amenaza de un holocausto nuclear, una probabilidad que se ha reducido grandemente al terminar la guerra fría. En cambio, significa responder a la amenaza de la pobreza mundial que atraviesa las fronteras internacionales en forma de estupefacientes, VIH/SIDA, cambio climático, migración ilegal y terrorismo"[5].

El Informe de 1994 definió la seguridad humana a partir de dos aspectos principales. “En primer lugar, significa seguridad contra amenazas crónicas como el hambre, la enfermedad y la represión. Y en segundo lugar, significa protección contra alteraciones súbitas y dolorosas de la vida cotidiana, ya sea en el hogar, en el empleo o en la comunidad”[6]. Establece como características esenciales, las siguientes:
  • La seguridad humana es una preocupación universal. Es pertinente a la gente de todo el mundo, tanto en países ricos como en países pobres. La intensidad de las amenazas puede variar de un lugar a otro, pero éstas son reales.
  • Los componentes de la seguridad humana son interdependientes. Cuando la seguridad de la población está amenazada en cualquier parte del mundo, es probable que todos los países se vean afectados.
  • Es más fácil velar por la seguridad humana mediante la prevención temprana que con la intervención posterior.
  • La seguridad humana está centrada en el ser humano.
Según este informe, las amenazas a la seguridad humana pueden clasificarse en siete categorías, a saber:
  • Seguridad económica
  • Seguridad alimentaria
  • Seguridad de la salud
  • Seguridad ambiental
  • Seguridad personal
  • Seguridad de la comunidad
  • Seguridad política

Seguridad humana Ahora

Posteriormente a la Cumbre del Milenio, realizada en septiembre del 2000 y a iniciativa de Japón, se creó la Comisión sobre Seguridad Humana de las Naciones Unidas (CHS por sus siglas en inglés), copresidida por la Sra. Sadako Ogata, ex alta comisionada de Naciones Unidas para Refugiados, y el Sr. Amartya Sen, Premio Nobel. En el año 2003 la CHS dio a conocer su informe “Human Security Now” (Seguridad Humana – Ahora). En este informe se define seguridad humana de la siguiente manera: “la seguridad humana consiste en proteger la esencia vital de todas las vidas humanas de una forma que realce las libertades humanas y la plena realización del ser humano. Seguridad humana significa proteger las libertades fundamentales: libertades que constituyen la esencia de la vida. Significa proteger al ser humano contra las situaciones y las amenazas críticas (graves) y omnipresentes (generalizadas). Significa utilizar procesos que se basan en la fortaleza y las aspiraciones del ser humano. Significa la creación de sistemas políticas, sociales, medioambientales, económicos, militares y culturales que en su conjunto brinden al ser humano las piedras angulares de la supervivencia, los medios de vida y la dignidad”[7].

La seguridad humana en la agenda internacional

La seguridad humana ha servido como orientación para la política exterior de Canadá y Japón. Canadá ha favorecido una perspectiva más restringida o acotada de la seguridad humana, definiéndola como la libertad de de las amenazas a los derechos de las personas, su seguridad y su vida[8]. Por su parte, Japón propugna por una visión amplia de la seguridad humana, teniendo presente tanto el elemento de “libertad del miedo”, como de “libertad de la miseria”[9]. Además, Japón ha promovido y apoyado activamente el concepto en las Naciones Unidas de diversas maneras:  siendo el fundador y principal donante del Fondo Fiduciario de las Naciones Unidas para la Seguridad Humana (UNTFHS), el promotor de la Comisión sobre Seguridad Humana (CHS) y del grupo Amigos de la Seguridad Humana, entre otros.

La Cumbre Mundial de 2005 y su seguimiento

En el Documento Final de la Cumbre Mundial de 2005, en su párrafo 143 los Jefes de Estado y de Gobierno se refirieron a la seguridad humana de la siguiente manera: “Subrayamos el derecho de las personas a vivir en libertad y con dignidad, libres de la pobreza y la desesperación. Reconocemos que todas las personas, en particular las que son vulnerables, tienen derecho a vivir libres del temor y la miseria, a disponer de iguales oportunidades para disfrutar de todos sus derechos y a desarrollar plenamente su potencial humano”[10]. De esta forma, los jefes de Estado dieron un avance significativo hacia la institucionalización de la seguridad humana en el nivel de las Naciones Unidas, entendiendo como tal el derecho a vivir libres del temor y la miseria.

En el año 2006 se estableció en Naciones Unidas el grupo Amigos de la Seguridad Humana (FHS), copresidido por Japón y México, e integrado por 34 Estados Miembros. El propósito del FHS es constituirse en un foro informal para los Estados Miembros de Naciones Unidas así como para otras organizaciones internacionales, con el fin de discutir el concepto de seguridad humana desde diferentes ángulos de tal manera que se llegue a una comprensión común sobre la seguridad humana y se exploren esfuerzos de colaboración para la integración del concepto en las actividades de Naciones Unidas[11].
En el marco del Sexagésimo segundo período de sesiones de la Asamblea General de las Naciones Unidas en mayo de 2008, se realizó un debate temático sobre la seguridad humana, con la participación de diversos países. De América Latina presentaron sus posiciones u opiniones los siguientes países: México, Chile, Colombia, Cuba y Brasil.
En el Sexagésimo cuarto período de sesiones de la Asamblea de Naciones Unidas, en seguimiento de los resultados de la Cumbre del Milenio, el Secretario General presentó un informe sobre la seguridad humana. El informe proporciona una actualización sobre los avances de la promoción de la seguridad humana desde la Cumbre Mundial 2005.

La seguridad humana consiste en proteger, de las amenazas críticas (graves) y omnipresentes (generalizadas), la esencia vital de todas las vidas humanas de forma que se realcen las libertades humanas y la plena realización del ser humano[12].
La seguridad humana integra tres libertades: la libertad del miedo, la libertad de la necesidad (o miseria) y la libertad para vivir con dignidad:

• Libertad del miedo, implica proteger a las personas de las amenazas directas a su seguridad y a su integridad física, se incluyen las diversas formas de violencia que pueden surgir de Estados externos, de la acción del Estado contra sus ciudadanos y ciudadanas, de las acciones de unos grupos contra otros, y de las acciones de personas contra otras personas.
• Libertad de la necesidad o de la miseria, se refiere a la protección de las personas para que puedan satisfacer sus necesidades básicas, su sustento y los aspectos económicos, sociales y ambientales relacionados con su vida.
• Libertad para vivir con dignidad, se refiere a la protección y al empoderamiento de las personas para librarse de la violencia, la discriminación y la exclusión. En este contexto, la seguridad humana va más allá de la ausencia de violencia y reconoce la existencia de otras amenazas a los seres humanos, que pueden afectar su sobrevivencia (abusos físicos, violencia, persecución o muerte), sus medios de vida (desempleo, inseguridad alimentaria, amenazas a la salud, etc.) o su dignidad (violación a los derechos humanos, inequidad, exclusión, discriminación).

Estrategias

La seguridad humana tiene dos estrategias de acción: la protección y el empoderamiento.
• La protección, es definida por la Comisión sobre Seguridad Humana como las estrategias, establecidas por los Estados, los organismos internacionales, las ONG y el sector privado, para resguardar a las personas de las amenazas. Implica establecer medidas de “arriba hacia abajo”, o descendentes, en reconocimiento de que las personas se enfrentan a amenazas que no pueden controlar (p.e. desastres naturales, crisis financieras, conflictos). La seguridad humana requiere la protección sistemática, integral y preventiva. Los Estados son los principales responsables de proveer este tipo de protección, pero también otros actores, como los organismos internacionales, la sociedad civil y las ONG- desempeñan un papel importante.

• El empoderamiento, son las estrategias que habilitan a las personas para sobreponerse de las situaciones difíciles. Implica establecer medidas de “abajo hacia arriba” o ascendentes, con el fin de desarrollar las capacidades en las personas y en las comunidades para que sean artífices de su propio destino. El empoderamiento no solo habilita a las personas a lograr el desarrollo de sus potencialidades, sino que también les permite participar en el diseño y ejecución de las soluciones necesarias para su seguridad humana y la de otras personas.

Principios

La seguridad humana se sustenta en los siguientes principios[13]:
• Centrada en las personas. Para la seguridad humana las personas son el centro del análisis y, consecuentemente, se consideran las condiciones que amenazan la sobrevivencia, medios de vida y dignidad de las personas.
• Multisectorial. La seguridad humana se basa en la comprensión multisectorial de las inseguridades. En consecuencia, además de la seguridad nacional, la seguridad humana implica la comprensión de una gama amplia de amenazas y de sus diferentes posibles causas relacionadas con la economía, la alimentación, la salud, el medio ambiente, la seguridad personal, comunitaria y política.

La seguridad humana enfatiza en la interconexión de las amenazas y de las respuestas a las mismas en dos sentidos. Primero, están interconectadas entre sí en el sentido de que una amenaza puede alimentar o provocar otra, por ejemplo, los conflictos violentos pueden derivar en privaciones y pobreza, que a su vez puede llevar al agotamiento de los recursos, enfermedades infecciosas, déficits educativos, etc. Segundo, las amenazas en un país o área determinado puede ampliarse a una región más amplia con consecuencias negativas para la seguridad regional o internacional.

Posibles tipos de amenazas a la seguridad humana
Tipo de seguridad
Ejemplos de principales amenazas
Seguridad económica
Pobreza persistente, desempleo
Seguridad alimentaria
Hambre, escasez de alimentos
Seguridad de la salud
Enfermedades infecciosas mortales, alimentación deficiente, desnutrición, ausencia de acceso a cuidado básicos de salud
Seguridad ambiental
Degradación ambiental, agotamiento de recursos, desastres naturales, contaminación
Seguridad personal
Violencia física, crímenes, terrorismo, violencia doméstica, trabajo infantil
Seguridad comunitaria
Tensiones inter-étnicas, religiosas y otras similares
Seguridad política
Represión política, violación a los derechos humanos


• Integral. La seguridad humana implica enfoques integrales que enfatizan en la necesidad de respuestas comprehensivas y multisectoriales con el fin de articular las agendas que se relacionan con seguridad, desarrollo y derechos humanos.

• Contextualizada. La seguridad humana reconoce que las inseguridades varían considerablemente en diferentes contextos y, por lo tanto, promueve la búsqueda de soluciones contextualizadas que respondan adecuadamente a cada situación particular.

• Preventiva. Al llegar a las causas y a las manifestaciones de las inseguridades, la seguridad humana se orienta a la prevención e introduce sus estrategias de protección y empoderamiento.



[1] Jolly, Richard and Ray, Deepayan Basu: The Human Security Framework on National Development Reports, UNDP, NHDR Occasional Paper 5, United Nations Development Programme, 2006, p. 3.
[2] Fernández Pereira, Juan Pablo: Seguridad Humana, Tesis doctoral, Programa de doctorado en seguridad y prevención, Departamento de Derecho Público y Ciencias Histórico-Jurídicas, Universidad Autónoma de Barcelona, 2005.
[3] Traducción libre, citado por: Sunga, Lyal S.: “The Concept of Human Security: Does it Add Anything of Value to International Legal Theory or Practice?” en Power and Justice In International Relations, Ashgate, University of Innsbruck, Austria, p. 132.
[4] Human Security Unit (2010): Training Manual. Human Security Regional Training, New York, p. 10
[5] PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano, 1994, p. 4.
[6] PNUD. Informe sobre Desarrollo Humano, 1994.
[7] Commission on Human Security: Human Security Now, New York, 2003, p. 4
[8] Foreign Affairs and International Trade Canada: Summative Evaluation of the Human Security Program, http://www.international.gc.ca/about-a_propos/oig-big/2004/evaluation/human_security-securite_humaine.aspx?lang=eng
[9] Ministry of Foreign Affairs of Japan: Human Security, http://www.mofa.go.jp/policy/human_secu/index.html
[10] Naciones Unidas: Documento Final de la Cumbre Mundial 2005, Asamblea General, Sexagésimo período de sesiones, A/RES/60/1, 24 de octubre de 2005.
[12] Conceptos adaptados de: Human Security Unit: Application of the Human Security Concept and the United Nations Trust Fund for Human Security, Office for the Coordination of Humanitarian Affairs, United Nations.
[13] Traducción libre de: Human Security Unit – OCHA (2010): Applying the Human Security Concept in Project and Programme Development, Implementation and Impact Assessment, Regional Training Workshop, San José, Costa Rica, 12-15 October.


FUENTE: 
https://www.iidh.ed.cr/multic/default_12.aspx?contenidoid=8c1a302f-f00e-4f67-b3e6-8a3979cf15cd&Portal=IIDHSeguridad

viernes, 9 de marzo de 2018

VENEZUELA: UNA MIRADA AXIOLÓGICA PARA LA SEGURIDAD CIUDADANA


Por: Francia Fernández
Para disfrutar de la seguridad ciudadana se requiere que el Estado y la sociedad en general  impulsen este proceso desde el ámbito educativo para consolidarla, a través de conocimientos axiológicos y de seguridad, que garantizan los derechos humanos en el Estado Social de Derecho y de Justicia.
La educación y la seguridad ciudadana deben coexistir para poder gozar y disfrutar de los derechos humanos. Por lo tanto, los actores sociales deben involucrarse y comprometerse para generar una cultura de vida, desde la familia, las instituciones y la comunidad.
En materia educativa se dio un paso significativo con la creación de la Universidad Nacional Experimental de la Seguridad (UNES), en febrero de 2009, con miras a profesionalizar a los cuerpos de seguridad del Estado, en un sentido ético, moral, transparente, confiable y eficaz en la prestación del servicio.
Sin duda, que esto representa un gran avance en el cumplimiento del mandato constitucional en materia educativa y en materia de la seguridad ciudadana, solo que el asunto es mucho más complejo y multifactorial.
En el artículo 102 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (1999), se consagra el derecho a la educación y el Estado es garante de que se cumpla en todo el territorio nacional.
Para alcanzar este crecimiento, la educación se establece como un derecho humano y un deber social, más aún como un servicio público, gratuito y obligatorio.
Con la participación de la familia, la sociedad y las instituciones se promueve el proceso de educación ciudadana. Lo que implica también educación en seguridad personal, familiar, de los bienes de la colectividad y del patrimonio público, derechos que el Estado debe garantizar, a través de las políticas públicas de seguridad.
La óptica de seguridad en Venezuela estuvo asociada por más de 50 años al criterio de orden público. En la actualidad este concepto ha evolucionado hacia la expresión de seguridad ciudadana, que según el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD-1963), debe abordarse de acuerdo con dos factores: percepción de inseguridad y a un estado de satisfacción de necesidades.
En ese orden, se introduce en el Texto Constitucional el concepto de Seguridad Ciudadana, como un deber del Estado, a través de los órganos de seguridad. Los mismos están obligados a respetar la dignidad y los derechos humanos de todos los venezolanos (Artículo 55). Ahora bien, pareciera que se restringe el tema de la seguridad ciudadana a la función policial, pero bien sabemos que se trata de un tema que va más allá del orden público.
Por citar  un dato de referencia en materia de criminalidad, La Organización Mundial de la Salud (OMS), establece que se considera “Epidemia de Homicidios cuando asesinan a 10 ciudadanos por cada 100 mil habitantes”.
En los primeros quince días de 2014, en Venezuela, ocurrieron  82 muertes violentas por cada 100 mil habitantes. Solo en Caracas, ciudad en la que en ese mismo año había una población de cinco millones de personas aproximadamente, se registraron 468 ingresos a la Morgue de Bello Monte, (17 diarios), por muertes violentas, reportó el Observatorio Venezolano de Violencia (OVV). Estos índices impactan al colectivo por constituir cifras alarmantes que obligan a la reflexión y al planteamiento de posibles soluciones.
Entre los años 1999 y 2013 se aplicaron en el país 20 planes de seguridad para reducir los niveles de criminalidad, los más recientes son: Misión A toda Vida Venezuela (2012) y Plan Patria Segura (2013), sin embargo, esto no ha sido suficiente para disminuir las cifras de muertes violentas y la comisión de hechos punibles, que se informan a diario a través de los medios de comunicación social.
La situación se agudiza por la crisis que vive el país en la actualidad, por la escasez de alimentos y medicinas. Pero el problema de la inseguridad no se supera atendiendo solamente una fracción del mismo, dado su complejidad, sino que se debe abordar desde el concepto integral y holístico de la educación como proceso creador e influyente en las capacidades valorativas del ser humano, para ser impulsado y desarrollado por el Sistema Educativo Venezolano. Por lo que es factible proponer una Educación Axiológica para la Seguridad Ciudadana.
De acuerdo con la Ley Orgánica de Educación (2009), el Sistema Educativo Venezolano está estructurado el subsistema de educación básica, integrado por los niveles de educación inicial, primaria y media, así como el subsistema de educación universitaria que comprende niveles de pregrado y postgrado y las distintas modalidades, que son variantes educativas tales como educación intercultural, bilingüe, de fronteras, rural y militar.
A objeto de garantizar la universalización de este derecho, el subsistema de educación universitaria se plantea el desarrollo institucional y óptimo funcionamiento de las misiones educativas para el acceso, la permanencia, la prosecusión y culminación de estudios de todas las personas (Artículos: 25; 26; 27; 28: 29; 30 respectivamente).
Se considera entonces que desarrollar programas de educación axiológica con miras a la seguridad ciudadana en estos subsistemas y modalidades, permitirá ir generando a largo plazo, una cultura de seguridad ciudadana.
La Educación Axiológica para la Seguridad debe contemplar contenidos relativos al valor de la vida misma, el valor y respeto a la vida de los demás, como un valor supremo de la existencia humana (no matarás). Es relevante que los estudiantes avancen en la consolidación de una autoestima positiva, a través del reconocimiento de la misma, que le permita entablar relaciones interpersonales y la posibilidad de crear escenarios para la práctica de valores, a través del diálogo y la resolución de conflictos por uso de medios no violentos, que favorezcan la convivencia pacífica, en su entorno familiar, estudiantil, profesional, comunitario, y social.
Se hace necesario estimular a los estudiantes a valorar su origen, su razón de ser en el contexto de la sociedad y el Estado. Pueda valorar la patria y el patriotismo que desarrolle su identidad latinoamericana y venezolana, internalizando el valor de reconocer la unidad en la diversidad.
Asimismo, sea capaz de reconocer los principales problemas sociales del mundo, de su país, de su estado, su municipio, y reflexione sobre la posibilidad de participar en proyectos para mejorar la convivencia en el ámbito educativo como agente proactivo generador de cambios en lo comunitario y en lo social.
Es necesario incorporar contenidos sobre la seguridad ciudadana relativos a resolución de conflictos, valores de paz, justicia, libertad, sana convivencia, bien común, respeto a los derechos humanos, índices de criminalidad, orden público, administración de justicia desde el enfoque de la ética y la moral. Y  generar  cultura jurídica en cuanto al imperio de la ley, y más aún, al entendimiento que la seguridad ciudadana es también satisfacción de necesidades.
He aquí una iniciativa teórica para una posible Educación Axiológica para la Seguridad Ciudadana a través de programas adaptados  a los subsistemas y modalidades de la estructura educativa del país porque se hace impostergable la toma de conciencia valorativa de la Seguridad Ciudadana para el “Vivir Bien” por una cultura de paz posible, cumpliendo cada uno su rol dentro de la sociedad.



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